La repetida pregunta del comisario Bermúdez, despertó del ensimismamiento al inspector.
-Que está pensando? Lleva rato que no escucha lo que le digo. Gritaba el comisario.
- Le digo que el cadáver no es el del Juez. Lleva zapatillas deportivas. El juez Garrido, jamás llevaría ese calzado. Ese de la piscina no es el juez.
-Claro que no soy yo, apareció de entre el cordón policial el Juez. Estoy vivito y coleando señor Comisario.
Había reaparecido en escena, después de abandonar la fiesta, mucho antes que lo hiciera la mayoría de la gente. Venía acompañado de la misma chica con la que se había ido la noche anterior. La cual rápidamente se sentó en una de las sillas de la terraza, metió las manos en su bolso y sacó el móvil. No parecía estar afectada porque hubiera el cadáver de un hombre a apenas unos metros de ella.
- Sin duda el de la piscina es el cadáver del cadete Robles. Continuó diciendo el Juez. Yo le pedí que viniera a la fiesta, aunque no fuera mi casa. Trabajaba para mí.
La duda era si el asesino quería matar al cadete o al Juez. No era una pregunta inútil, era de vital importancia resolver esa cuestión. Diana así lo había entendido y le dijo a papa si él también pensaba así.
- La verdad es que no, Dianis, que así era como llamaba cariñosamente a su hija. Pero tienes razón, depende de si fue un error o no, buscamos un asesino diferente.
El comisario ni lo había pensado, como el mismo confesó y según sus agentes le habían contado, el muerto era el Juez, no se planteó la duda en ningún momento. Cuando el inspector y su adorable hija le plantearon la hipótesis de que tal vez el asesino se habría equivocado de víctima, se tiro de los pelos.
- No puede ser, no me lo pongáis más difícil. Un muerto que no es, un asesino que no es...yo quería un caso fácil...
La presencia del cadete en la fiesta no había sido cómoda para nadie. Sobretodo para el anfitrión, el general De la Cruz. Necesitaba saber la animadversión de donde venía.
Desde que se declaró la muerte, el general y su mujer no habían salido del salón principal. Allí los habían puesto junto a los demás, la policía. Y allí volvieron todos los que estaban en la piscina, una vez se había confirmado por las huellas que el fallecido era el joven policía.
Gerardo de la Cruz era general de la guardia civil por vocación. Su padre, su abuelo, habían sido premiados por sus heroicas acciones. Él no había recibido medallas de la población como sus antepasados, pero era muy reconocido por sus compañeros. La obsesión es que su hijo fuera como el y como su padre y su abuelo.
El chico se había alistado al cuerpo pero pronto se vio, que no llegaría al nivel de sus familiares. Era vago, indisciplinado y amante del dinero fácil. Pronto se rodeó de malas compañías que se aprovecharon de su autoridad para cometer pequeño delitos y trapicheos con impunidad. El joven, no había pasado de ser un pelele y de tapar a sus amigos delincuentes, hasta que un día se vio envuelto en una redada policial contra los prostíbulos.
En los papeles de la investigación figuraba su nombre como inculpado y fue apartado rápidamente del cuerpo. Con el rechazo y la indignación de sus compañeros y la vergüenza de su padre el general.
- Él era el juez, dijo el general, una vez explico la historia. Garrido era el Juez, gracias a él y a nuestra amistad, mi hijo no fue a la cárcel, aunque no pudo evitar la expulsión del cuerpo. Robles, el cadete era uno de los que encontró la documentación que inculpa a mi hijo. Fue uno de sus primeros casos.
Ahi estaba la verdadera causa de porque ese odio del general a aquel joven policía disfrazado de Spiderman. Pero sería ese el motivo por el que matarlo?...era el general el asesino?...


