lunes, 25 de enero de 2021

EL CRIMEN DE SPIDERMAN: TERCERA PARTE

 La repetida pregunta del comisario Bermúdez, despertó del ensimismamiento al inspector.  

-Que está pensando? Lleva rato que no escucha lo que le digo. Gritaba el comisario.

- Le digo que el cadáver no es el del Juez. Lleva zapatillas deportivas. El juez Garrido, jamás llevaría ese calzado. Ese de la piscina no es el juez.

-Claro que no soy yo, apareció de entre el cordón policial el Juez. Estoy vivito y coleando señor Comisario.

Había reaparecido en escena, después de abandonar la fiesta, mucho antes que lo hiciera la mayoría de la gente. Venía acompañado de la misma chica con la que se había ido la noche anterior.  La cual rápidamente se sentó en una de las sillas de la terraza, metió las manos en su bolso y sacó el móvil. No parecía estar afectada porque hubiera el cadáver de un hombre a apenas unos metros de ella.

- Sin duda el de la piscina es el cadáver del cadete Robles. Continuó diciendo el Juez. Yo le pedí que viniera a la fiesta, aunque no fuera mi casa. Trabajaba para mí.



La duda era si el asesino quería matar al cadete o al Juez. No era una pregunta inútil, era de vital importancia resolver esa cuestión.  Diana así lo había entendido y le dijo a papa si él también pensaba así.

- La verdad es que no, Dianis, que así era como llamaba cariñosamente a su hija. Pero tienes razón, depende de si fue un error o no, buscamos un asesino diferente.

El comisario ni lo había pensado, como el mismo confesó y según sus agentes le habían contado, el muerto era el Juez, no se planteó la duda en ningún momento. Cuando el inspector y su adorable  hija le plantearon la hipótesis de que tal vez el asesino se habría equivocado de víctima, se tiro de los pelos. 

- No puede ser, no me lo pongáis más difícil. Un muerto que no es, un asesino que no es...yo quería un caso fácil...

La presencia del cadete en la fiesta no había sido cómoda para nadie. Sobretodo para el anfitrión, el general De la Cruz. Necesitaba saber la animadversión de donde venía.

Desde que se declaró la muerte, el general y su mujer no habían salido del salón principal. Allí los habían puesto junto a los demás, la policía. Y allí volvieron todos los que estaban en la piscina, una vez se había confirmado por las huellas que el fallecido era el joven policía.

Gerardo de la Cruz era general de la guardia civil por vocación. Su padre, su abuelo, habían sido premiados por sus heroicas acciones. Él no había recibido medallas de la población como sus antepasados, pero era muy reconocido por sus compañeros. La obsesión es que su hijo fuera como el y como su padre y su abuelo.  

El chico se había alistado al cuerpo pero pronto se vio, que no llegaría al nivel de sus familiares. Era vago, indisciplinado y amante del dinero fácil. Pronto se rodeó de malas compañías que se aprovecharon de su autoridad para cometer pequeño delitos y trapicheos con impunidad.  El joven, no había pasado de ser un pelele y de tapar a sus amigos delincuentes, hasta que un día se vio envuelto en una redada policial contra los prostíbulos. 

En los papeles de la investigación figuraba su nombre como inculpado y fue apartado rápidamente del cuerpo. Con el rechazo y la indignación de sus compañeros y la vergüenza de su padre el general. 

- Él era el juez, dijo el general, una vez explico la historia. Garrido era el Juez, gracias a él y a nuestra amistad, mi hijo no fue a la cárcel, aunque no pudo evitar la expulsión del cuerpo. Robles, el cadete era uno de los que encontró la documentación que inculpa a mi hijo. Fue uno de sus primeros casos.

Ahi estaba la verdadera causa de porque ese odio del general a aquel joven policía disfrazado de Spiderman. Pero sería ese el motivo por el que matarlo?...era el general el asesino?...

jueves, 21 de enero de 2021

EL CRIMEN DE SPIDERMAN : SEGUNDA PARTE

 - Está bien Diana, puedes venir conmigo. Pero por favor, no toques nada, solo escucha y calla.

Diana saltaba de alegría. Algo interesante que hacer. Al final el finde iba a molar y todo. Pese a ser muy madura intelectualmente para su edad, aún conservaba restos de un infantilismo más propio de su edad. Cogió su libreta de unicornio y se la guardo en su chaqueta púrpura con capucha. 

- Vamos papá...a resolver un crimen. 
El entusiasmo de la hija chocaba con el nerviosismo del padre. Se le cerraba el estómago. Uf, ayudar a resolver un crimen delante de su jefe directo el general De la Cruz y de su mentor el comisario Bermúdez, no era algo exento de presión. Su habitual tensión alta se disparará aún más...como yo le ha pasado muchas veces.
Volver a aquella finca mansión fue desconcertante. Tal vez porque ahora había amanecido y era de día o por el enorme dispositivo policial...el caso es que parecía otra casa.

Su acreditación de teniente le sirvió para superar la hoy fortificada mansión, cosa que anoche no fue ni tan siquiera útil. Muchos de los oficiales y agentes allí dispuestos conocían a Diana. No habían sido pocas las tardes que la niña había pasado en la comisaría. Así que también la dejaron pasar. 

El comisario Bermúdez estaba muy cambiado. Costaba reconocerle. Su deterioro físico en los últimos tres años era notorio. Treinta kilos más, desaliñado en el vestir y hasta con menos modales. La propia Jefatura le había obligado a volver después de la excedencia médica. Un trastorno de estrés post traumático, a menudo es irreversible y más en puestos como el suyo. Pero a este hombre, estaba claro que le iban a quedar secuelas de por vida. Encontrarse a la mujer muerta en la bañera, no es plato de buen gusto y más cuando compruebas que tenía las venas abiertas. 



Agustín Bermúdez sabía que su mujer le engañaba y con un chico más joven...pero prefirió poner la otra mejilla y no averiguar más. Ni la identidad de él ni los detalles de los encuentros. Su mujer volvía cada noche y eso era lo importante.  Lo que le termino de poner la guinda a este hombre fue ver el declive personal y emocional de su mujer.  Andrea Verdaguer había sido una periodista de éxito, intrépida, bellísima y pese a haber llegado a la cuarentena y haberse descuidado bastante, conservaba una belleza muy importante. Ver a su mujer, adelgazar tanto, no salir apenas de su dormitorio, dejarse llevar tan peligrosamente, agrio el carácter de Agustín. 

Pero aunque Andrea había dada señales evidentes nadie podía presagiar que cometiese un acto de suicidio. Desde entonces Bermúdez no lo había superado...por muchos que los apresurados e interesados informes médicos así lo dijeran. Y ahí estaba en la puerta de aquella mansión esperando a su mejor discípulo y a su brillante hija.

- El cadáver es el del Juez Garrido. Un único disparo con una escopeta de calibre 12, en toda la cabeza. Está irreconocible, lo hemos identificado por el disfraz de Spiderman.

Genial, el muerto era el prestigioso y odiado Juez Garrido, más presión todavía. Según Bermúdez no han encontrado el arma pero los restos de los perdigones indicaban que era sin duda una escopeta de caza. Muy parecida a las que usaba el para cazar. Su mujer vio luces desde la habitación que le despertaron. Se asomó y vio el cadáver flotando en la piscina...pero nadie más cerca.

- He prohibido el acceso y la salida del recinto a nadie en cuanto llegue, esperemos que el asesino esté aún aquí.  Teniente Montes, confío en usted para resolver esto de la manera más correcta y si lo hacemos rápido mejor...no quiero dedicarle mucho tiempo. Solo deseo volver a mí despacho y rezar porque mi jubilación anticipada sea un hecho. Dijo Bermúdez, con evidente desgana.

- Papi, yo no he estado aquí antes, pero juraría que el escenario está adulterado...le dijo Diana a su padre el teniente.

Pero Óscar estaba enfrascado desde que llegó en una cosa, observaba el cadáver y no estaba seguro de que fuera el Juez Garrido, más bien parecía otra persona con ese disfraz puesto. Las zapatillas que llevaba el muerto y la forma de su cuerpo le invitaban a pensar que la identidad del fallecido no era esa. 




miércoles, 20 de enero de 2021

EL CRIMEN DE SPIDERMAN PARTE UNO

 Otra fiesta más...que inoportuna. Ni para la joven Diana Montes ni para su padre el teniente Montes, aquella celebración venía en el mejor momento. Por suerte, era cosa de mayores, así que podría quedarse leyendo algún libro interesante que desafiara su exigente mente. Ser adolescente y superdotada en los tiempos que corren, deja poco espacio para las relaciones sociales. Las niñas de su edad, van por otro lado, tienen otras inquietudes...

Pobre Papá, su enorme y más importante carencia son las relaciones sociales...el día que aprenda a dominar ese aspecto, otro gallo cantaría. Pero mejor me callo, no soy la más indicada para dar lecciones. En eso le he salido a él. Para mamá en cambio, es un auténtico placer este tipo de eventos...pero tampoco estaba invitada. Su entorno social es otro, aunque no le faltan fiestas a las que acudir.

Tendré que ir Diana, ya sabes lo que opino de estas cosas, pero son cosas de trabajo, el  general De la Cruz se jubila y ha invitado a todos mis compañeros...no estaría bien que faltara... aunque si por mí fuera. Y encima hay que ir disfrazado, doble vergüenza...

Ánimo papá, tú puedes, seguro que las horas pasan rápido y cuando te des cuenta estás aquí de nuevo. Ni se te ocurra ir de superhéroe, es el recurso habitual y seguro que coincides con alguien...Ya sé , porque no vas de astronauta, o de médico.

No, tienes razón. Había pensado en ir de Spiderman pero creo que más de uno habrá,  así que desempolvare mi viejo disfraz de Indiana Jones. 

Y con esas pintas y en su sencillo coche azul oscuro, el teniente Montes llegó a la fiesta. Bueno por lo menos, no eran tantos los invitados, el general De la Cruz, no era tan querido cómo pretendía y no pasaban de veinte o treinta invitados. La mansión se las traía, no habia por dónde empezar entre las escaleras y los salones. Quería pasar desapercibido pero tampoco iba a perderme entre las habitaciones. 

Las buenas intenciones de Diana no iban a cumplirse y entre saludos, música clásica aburrida y gente de otro estilo por decirlo así..los minutos eran de plomo. El general se había disfrazado de Sherlock Holmes, y su mujer de madrastra de Blancanieves, curiosa elección de disfraces...pero eso quizás sea motivo de otra historia. Pero Óscar Montes, ya había visto dos Spiderman...menos mal que hizo casa a su Diana. El juez Garrido íntimo amigo del general era uno de los hombres araña, a su edad, enfundarse ese disfraz era del todo desafortunado, y si tenemos en cuenta que el juez era de todo menos humilde, torpe y de buen corazón como Peter Parker...aún desencajaba más.

Su historial como juez en los últimos años y su carácter prepotente y autoritario dentro y fuera del palacio de justicia le habían ocasionado grandes enemigos, y el hecho de ser mal padre y mal marido, una fama de temido y déspota a partes iguales. Hablaba sobre sus trofeos de caza y su excelente puntería, pese a su edad, cerca de los 70 y sin pelos en la lengua de sus escarceos sexuales. Pronto desapareció de la fiesta...con una jovencita embaucada por la oratoria y la cartera del juez. Su mujer, como siempre, se refugiaba en el alcohol y pronto ocupó un dormitorio de la mansión para dormir su borrachera.

El otro hombre araña era un joven y prometedor cadete de policía, hijo de importantes y reputados miembros de la policía. Había oído hablar de él pero no le conocía, aunque me llamo la atención porque presentí que al anfitrión, el general De la Cruz, le incomodaba mucho su presencia.  Muchos ya habían abandonado la fiesta. Mi plan era irme, no de los primeros, para disimular, pero si, salir de allí enseguida, así que, decidí que era el momento de largarme por fin de allí. Me despedí de los apenas seis o siete invitados que quedaban y me fui. 

Diana estaba leyendo CARNAVAL Y OTROS CUENTOS de la escritora danesa ISAK DINESEN, algo impropio de su edad. Pero ya me tenía acostumbrado a sus amplios gustos literarios y artísticos nada convencionales para su edad. 

Que bien papá ya estás aquí...qué tal ha ido. Antes de que pudiera contestar, mi móvil sonó...y al mirar la pantalla vi que era el comisario Bermúdez...una muerte dijo, en la casa del general. Yo había estado allí, necesitaban mi ayuda, que volviera.  

Resolver un crimen papá que apasionante... puedo ir contigo, quieres que te ayude?  

Eso será en el siguiente blog, el desarrollo del caso y todas las respuestas....


EL CRIMEN DE SPIDERMAN: TERCERA PARTE

 La repetida pregunta del comisario Bermúdez, despertó del ensimismamiento al inspector.   -Que está pensando? Lleva rato que no escucha lo ...