miércoles, 20 de enero de 2021

EL CRIMEN DE SPIDERMAN PARTE UNO

 Otra fiesta más...que inoportuna. Ni para la joven Diana Montes ni para su padre el teniente Montes, aquella celebración venía en el mejor momento. Por suerte, era cosa de mayores, así que podría quedarse leyendo algún libro interesante que desafiara su exigente mente. Ser adolescente y superdotada en los tiempos que corren, deja poco espacio para las relaciones sociales. Las niñas de su edad, van por otro lado, tienen otras inquietudes...

Pobre Papá, su enorme y más importante carencia son las relaciones sociales...el día que aprenda a dominar ese aspecto, otro gallo cantaría. Pero mejor me callo, no soy la más indicada para dar lecciones. En eso le he salido a él. Para mamá en cambio, es un auténtico placer este tipo de eventos...pero tampoco estaba invitada. Su entorno social es otro, aunque no le faltan fiestas a las que acudir.

Tendré que ir Diana, ya sabes lo que opino de estas cosas, pero son cosas de trabajo, el  general De la Cruz se jubila y ha invitado a todos mis compañeros...no estaría bien que faltara... aunque si por mí fuera. Y encima hay que ir disfrazado, doble vergüenza...

Ánimo papá, tú puedes, seguro que las horas pasan rápido y cuando te des cuenta estás aquí de nuevo. Ni se te ocurra ir de superhéroe, es el recurso habitual y seguro que coincides con alguien...Ya sé , porque no vas de astronauta, o de médico.

No, tienes razón. Había pensado en ir de Spiderman pero creo que más de uno habrá,  así que desempolvare mi viejo disfraz de Indiana Jones. 

Y con esas pintas y en su sencillo coche azul oscuro, el teniente Montes llegó a la fiesta. Bueno por lo menos, no eran tantos los invitados, el general De la Cruz, no era tan querido cómo pretendía y no pasaban de veinte o treinta invitados. La mansión se las traía, no habia por dónde empezar entre las escaleras y los salones. Quería pasar desapercibido pero tampoco iba a perderme entre las habitaciones. 

Las buenas intenciones de Diana no iban a cumplirse y entre saludos, música clásica aburrida y gente de otro estilo por decirlo así..los minutos eran de plomo. El general se había disfrazado de Sherlock Holmes, y su mujer de madrastra de Blancanieves, curiosa elección de disfraces...pero eso quizás sea motivo de otra historia. Pero Óscar Montes, ya había visto dos Spiderman...menos mal que hizo casa a su Diana. El juez Garrido íntimo amigo del general era uno de los hombres araña, a su edad, enfundarse ese disfraz era del todo desafortunado, y si tenemos en cuenta que el juez era de todo menos humilde, torpe y de buen corazón como Peter Parker...aún desencajaba más.

Su historial como juez en los últimos años y su carácter prepotente y autoritario dentro y fuera del palacio de justicia le habían ocasionado grandes enemigos, y el hecho de ser mal padre y mal marido, una fama de temido y déspota a partes iguales. Hablaba sobre sus trofeos de caza y su excelente puntería, pese a su edad, cerca de los 70 y sin pelos en la lengua de sus escarceos sexuales. Pronto desapareció de la fiesta...con una jovencita embaucada por la oratoria y la cartera del juez. Su mujer, como siempre, se refugiaba en el alcohol y pronto ocupó un dormitorio de la mansión para dormir su borrachera.

El otro hombre araña era un joven y prometedor cadete de policía, hijo de importantes y reputados miembros de la policía. Había oído hablar de él pero no le conocía, aunque me llamo la atención porque presentí que al anfitrión, el general De la Cruz, le incomodaba mucho su presencia.  Muchos ya habían abandonado la fiesta. Mi plan era irme, no de los primeros, para disimular, pero si, salir de allí enseguida, así que, decidí que era el momento de largarme por fin de allí. Me despedí de los apenas seis o siete invitados que quedaban y me fui. 

Diana estaba leyendo CARNAVAL Y OTROS CUENTOS de la escritora danesa ISAK DINESEN, algo impropio de su edad. Pero ya me tenía acostumbrado a sus amplios gustos literarios y artísticos nada convencionales para su edad. 

Que bien papá ya estás aquí...qué tal ha ido. Antes de que pudiera contestar, mi móvil sonó...y al mirar la pantalla vi que era el comisario Bermúdez...una muerte dijo, en la casa del general. Yo había estado allí, necesitaban mi ayuda, que volviera.  

Resolver un crimen papá que apasionante... puedo ir contigo, quieres que te ayude?  

Eso será en el siguiente blog, el desarrollo del caso y todas las respuestas....


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